
“El horizonte es un motivo visual eterno. Quizá porque es abstracto y misterioso nos resulta elocuente aún en su silencio. Desde el romanticismo, las mejores poéticas lo contemplan. Los valores simbólicos del horizonte variarán con el tiempo:
desde la idea de infinito a la reducción negativa de su significado en la modernidad”
Antoni Marí
Barcelona, 2004
En el Taller con Eloísa Ibarra
Pocas instancias en el campo del arte poseen la gratificación que brinda la oportunidad de estar en el taller de un artista en medio del despliegue previo a la presentación de una muestra. Un baño de luz natural le confiere mucha calidez a su ambiente de trabajo. Una prensa de generosas dimensiones revela un papel protagónico en las inquietudes artísticas de Ibarra. Sobre una mesa de dibujo se destaca una caja de habanos cubanos conteniendo gubias, buriles y puntas de diamante. Eloísa me explica que trabaja la placa de madera compensada como si fuera metal. La observo trabajar; deja deslizar la gubia sobre la plancha con la guía de una fuerza interior, se diría que lo suyo es de una dimensión estética, casi lúdica. Sus trazos desconocen un dibujo previo, el suyo es un paisaje abstracto que no imita ni representa una realidad exterior. Su proceso de búsqueda se origina en la subjetividad. Recupera para el arte el humanismo al sentir y expresar placer por experimentar. Su obra se aparta de provocaciones efectistas efímeras, partiendo de la más tradicional de las creaciones artesanales: el grabado.
Me interesó indagar sobre su primer contacto con el arte. Este se produjo en la Universidad del Trabajo en la carrera de Diseñador Gráfico. Una formación cuya amplitud le aportó nociones de arte, diseño, teoría del color y técnicas diversas. Profundizó su aprendizaje en talleres de artistas: Nelson Ramos - quien le dejó la impronta de la exigencia - y Pedro Peralta - quien la introdujo en la experiencia del grabado. Al analizar el perfil de Ibarra inmediatamente me remonto a la rica tradición continental de artistas gráficos, a la tradición local y celebro la llegada de nuevas generaciones. Destaco la singularidad de quien dominando las técnicas de diseño gráfico con medios electrónicos, prefiera entintarse los dedos y esperar bastante para dejar secar un papel.
Sobre esta exposición
En esta propuesta las obras forman parte de una serie abierta, constituida por ocho grabados cuyo largo es mucho mayor que su alto, también se exponen dos objetos y un libro de artista. Lo que el visitante podrá apreciar a través de los grabados no requiere de un proceso racional, tampoco de una interpretación. Posiblemente registre diferentes estímulos al ver líneas, manchas, quiebres, cruces o espacios desconocidos. Ibarra prioriza el poder y la capacidad penetrante del lenguaje que utiliza. Su planteo parte de lo geométrico, con austeridad y paleta baja. Si bien algunos grabados provienen de la misma matriz, su tratamiento es individual. Sus series apuntan a la experimentación a partir de cada impresión. Su arte revela pronunciadas características antimiméticas al concebir en un trabajo que por naturaleza es seriado, obras únicas. Resulta interesante distanciarse y contemplar los grabados, se percibe lo que Ibarra ha denominado “Horizontes”: una línea imaginaria que constituye la idea de horizonte que contiene un espacio circular que nos incluye. Allí percibimos formas y colores que interpretaremos de infinito talante, porque las experiencias de vida de cada uno de nosotros son distintas y la selectividad de nuestra memoria tomará algunos estímulos visuales y dejará otros. En realidad hay algo objetivo en todo esto, la obra de Ibarra es “un lugar de cita”, un horizonte, un punto de encuentro entre las fuerzas interiores que la movilizaron a ella y las nuestras.
Las mullidas almohadas presentes en su muestra anterior “Sueños”, sufren un interesante proceso de metamorfosis. Las almohadas de “Horizontes” son presentadas en calidad de objetos y se exponen en cajas de vidrio. El grabado que les imprime en el centro entra en interfase con la tela a través de intervenciones con plumas e hilos de coser. Los sueños mutan a paisajes. Sus libros de artista funcionan como soporte del conjunto de la obra, contienen la gramática de los materiales que componen la muestra.
Sonia Bandrymer
Montevideo, marzo de 2008.