Tiempo cero

Extensión

Acrílico y collage sobre lienzo

2013

Sin título

Acrílico y collage sobre lienzo

2013

Invisión

Acrílico y collage sobre lienzo

2013

Sin título

Acrílico y collage sobre lienzo

2013

Animus

Acrílico y collage sobre lienzo

2012

Extensión

Acrílico y collage sobre lienzo

2013

Sin título

Acrílico y collage sobre lienzo

2013

Invisión

Acrílico y collage sobre lienzo

2013

Dualidad

Acrílico y collage sobre lienzo

2010

Lo profundo

Acrílico y collage sobre lienzo

2017

Lo denso

Acrílico y collage sobre lienzo

2017

Noche blanca

Acrílico y collage sobre lienzo

2016

Ilusión

Acrílico y collage sobre lienzo

2013

Shoganai

Acrílico y collage sobre lienzo

2017

Equilibrio

Acrílico y collage sobre lienzo

2017

Tiempo cero

Acrílico y collage sobre lienzo

2012

Existe una correspondencia sutil en las diferentes técnicas de las que se vale la artista para expresarse. Grabado, escultura, pintura, -también acuarela e instalaciones-, destacan por la coherencia formal de los medios empleados: una economía moderada en la forma pero rica en el tono, en las inflexiones y matices (...)
En la pintura de Eloísa Ibarra se observa una atenta indagación en los valores plásticos y cromáticos -con reminiscencias rothkianas- en donde intervienen además ‘cuerpos abstractos’, vale decir, figuras de simple geometría que aparentan densidad, volumen e intercambio de planos. El juego de dichos elementos instaura una poética de los equilibrios y las escalas, la búsqueda constante de un horizonte y de un orden posible…*

Pablo Thiago Rocca
Salinas, noviembre de 2010

Peter Greenaway afirma que hemos sido educados para leer un texto, pero no para leer una imagen. Comparto esa premisa, pues de algún modo habla de nuestros orígenes, de las virtudes intrínsecas propias de una vocación racional destinada a exaltar el valor de las certezas, ese cúmulo de gestos que se traducen en el afán sistemático, prolijo y meticuloso por obturar el azar, la incertidumbre. Pero también remite a nuestras limitaciones y desafíos de intercalar entre la regularidad paradigmática del estándar, aspectos inherentes a nuestra naturaleza sensible. Leer una imagen entonces, sería como han sugerido Sontag o Barthes, ir contra la interpretación y admitir la posibilidad de otro código, más evanescente quizá, pero aún inteligible y elocuente.
Así, las pinturas de Eloísa Ibarra, nos invitan desde su severa serenidad, a participar en un intercambio que despierta estímulos y resonancias epifánicas, una ocasión para detenerse a escuchar y sentir el susurro de un secreto suspendido en un silencio mítico, que por momentos aflora y por momentos se oculta, como pulsaciones de leve cadencia que se adivinan a través de una tersa espuma, de un aura tibia. Tal es el encantamiento de esa tensión poética que se resiste a ser develada, pues la ontología de su misterio, resida quizá, en la posibilidad, en la inminencia de advertirla por entre las asperezas de la prosa del mundo.

Alejandro Corbo
Agosto de 2013

Siempre vuelvo a la pintura, existe una atracción irresistible hacia el lienzo y los pigmentos. Comulgo con la idea de lograr un estado de intimidad, una conexión sutil entre la obra y el espectador. Mi objetivo final sería que a través de su contemplación se perciba lo que yo alcanzo al pintarlas, un estado de meditación natural que me lleva a un no lugar, sin espacio ni tiempo.

Eloísa Ibarra

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